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Etiqueta en el trabajo: cómo rectificar errores incómodos en la oficina

Es común que las personas cometan errores en todos los aspectos de su vida, pero también debería serlo el reactifcar ese mismo con (...)

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Todas tenemos encuentros incómodos de vez en cuando. Decimos cosas que no queremos decir, hacemos  (literal y figurativamente) desastres, olvidamos los nombres de las personas, abrazamos cuando un apretón de manos hubiese estado bien… no somos perfectas, y cometemos errores, incluso en el trabajo. Pero aunque los encuentros sociales pueden ser olvidados y perdonados, la etiqueta en el trabajo necesita ser tratada con un poco más de sensibilidad. Después de todo, tu carrera está en juego.

Como Forbes informa, de acuerdo con Jessica Kleiman, coautora de Be Your Own Best Publicist: How to Use PR Techniques to Get Noticed, Hired, and Rewarded at Work: “A menudo dejamos que  los errores y crisis dañen—incluso paralicen—, pero recuperarte de los errores en tu carrera no es tan complicado como puede que pienses. Realmente creo que cada crisis es una oportunidad; la mayoría de los errores son reversibles, así que es importante recordar que cómo respondas en tiempos difíciles muestra cómo eres como persona, del mismo modo que, si no es que más, cómo lo eres en los buenos tiempos”. En otras palabras, esas equivocaciones incómodas en la oficina, que piensas que te atormentarán por siempre, de hecho son reparables, si las manejas de forma adecuada. Aquí hay unos cuantos tips en etiqueta en la oficina para ayudarte a recuperarte de errores en el trabajo, porque seamos sinceras, pasarán, y probablemente pasarán seguido; pero es el cómo te recuperas de esas algunas veces vergonzosas, otras veces ofensivas, y siempre incómodas situaciones, las que determinarán tu futuro en ambos, dentro y fuera de la oficina.

Mantén las cosas en perspectiva

Dos hombres en una oficina
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Primero que nada, deja de pensar de más cada detalle de tu metida de pata. Lo más probable es que no esté tan cerca de lo malo como tú crees que lo es. Todas tendemos a exagerar los recuerdos hasta que comenzamos a convencernos que nos despedirán por ofender a nuestros jefes, cuando en realidad él o ella ya se ha olvidado de lo que dijimos. Toma un gran respiro y concentrarte en seguir adelante. Eso tal vez signifique reconocer tus errores (más de eso abajo), disculparte o simplemente dejar el error atrás, pero de cualquier forma necesitas tomar acción y dejar de preocuparte sobre cuánto tanto te equivocaste.

Sé honesta, pero amable en la oficina

Hablando de honestidad. Sí, es importante decir lo que tengas en mente, pero recuerda que  a menudo hay una forma amable y aun así directa de hacerlo. Puedes ser honesta sin ser grosera, y puedes compartir tu opinión de una forma constructiva. Si alguien está siendo flojo en un proyecto de la oficina, dile que necesitas comunicarte mejor y trabajar como un equipo. Si esa persona siempre llega tarde, ofrece unos cuantos tips para trabajar de forma más eficiente en su rutina matutina y su viaje diario.

Ponte en los zapatos de la otra persona

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Si estás preocupada de que dijiste o hiciste algo mal u ofendiste a tu jefe o compañero, toma un momento para pensar cómo se debieron sentir. Aunque te asuste mucho arruinar tu carrera por un comentario estúpido, existe la posibilidad de que ellos a penas te hayan escuchado y nunca hayan registrado lo que dijiste. Y del otro lado, si alguna vez mandaste un email o mensaje de texto quejándote de un compañero de trabajo, pero accidentalmente lo enviaste a ese compañero (¡DIOS!), entonces sabes lo incómodo que puede sentirse y lo culpable que te sientes por ser tan insensible y cruel.

Ponte en los zapatos de alguien más y luego escoge la mejor y forma más madura de manejar la situación. Si tú hubieses recibido eso, ¿qué hubieses querido que te hubieran dicho? Usa esta situación como una oportunidad para tener una conversación sincera sobre lo que en realidad te está molestando. La reacción inicial tal vez sea incómoda, pero el resultado valdrá la pena.

Discúlpate cuanto cometas errores

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La regla número uno cuando se trata de arreglar tus errores es que tienes que reconocer tus errores. Como Psychology Today informa, de acuerdo con Aaron Lazare, autor, profesor de psiquiatría, consejero y decano de la University of Massachusetts Medical School, y experto en interacción humana: “Una disculpa genuina ofrecida y aceptada es una de las interacciones más profundas de la gente civilizada. Tiene el poder de restaurar las relaciones dañadas… si se hace correctamente, una disculpa puede sanar la humillación y generar el perdón”.

Esto es cierto en tu vida personal y también en tu vida profesional. Incluso los líderes más grandes y exitosos e innovadores tiene que aprender el arte de la humildad y cómo ofrecer una disculpa genuina si esperan tener éxito. Si quieres recuperarte de una metida de pata en la oficina, toma un segundo para acomodar tus pensamientos y luego di que lo sientes.

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