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Kimberly Clark Saenz, La Enfermera Asesina-Crímenes de Terror

Te compartimos la historia de Kimberly Clark Saenz, una mujer que era asesina en serie. Se le conoce como la enfermera asesina y se (...)

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¿Conoces el caso de Kimberly Clark Saenz, La Enfermera Asesina? Esta mujer fue sentenciada a cadena perpetua por más de 60 años. Entre sus delitos más graves se encuentran el asesinato de 5 personas y el intento de homicidio de cinco pacientes, además de tres cargos por asalto agravado.

Kimberly Clark Fowler nació el 3 de noviembre de 1973 en Fall River, Massachusetts, Estados Unidos, aunque su práctica profesional como enfermera licenciada se desarrolló en Texas, específicamente en la clínica de diálisis DaVita, a pesar de haber sido despedida de varios trabajos por robo de medicamentos y alteraciones en sus exámenes antidoping. Conoce más acerca de este caso:

Kimberly Clark Saenz: Sus primeros años

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Kimberly Clark Saenz es asesina serial y antigua enfermera licenciada que se encuentra presa en la unidad de Mountain View, en Texas, después de haber sido sentenciada a una condena de más de 60 años de prisión por interferir con el tratamiento de los pacientes de una clínica de diálisis en Texas. Poco se sabe de la infancia de Clark Saenz y de su vida personal, pero al momento de su detención estaba casada. Tiene dos hijos.

Por muchos años, Clark Saenz, a quien hoy se le conoce como La Enfermera Asesina, trabajó en varios hospitales, donde muchos pacientes llegaron a admirarla y a hablar de ella como una persona admirable que tenía interés por el bienestar de todos sus pacientes, aunque en su vida personal padecía de adicción a las drogas, misma que afectó su labor, llevándola a robar medicamentos y, finalmente, a atacar a sus propios pacientes.

Los inicios de una vida criminal

Pasillo borroso de un hospital
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Los primeros reportes de actividad criminal por parte de La Enfermera Asesina se dieron en el hospital Woodland Heights, donde sus jefes la encontraron robando Demerol y alterando sus propios exámenes antidoping. Ante esto, fue despedida de manera inmediata no solo de Woodland Heights, sino de tres hospitales donde trabajó posteriormente.

En 2008, Clark Saenz comenzó su camino como asesina serial, al inyectar cloro a sus pacientes con diálisis, una combinación que resultó letal para al menos cinco pacientes y que derivó en secuelas permanentes para otros más. Un aumento notable en los casos fatales dentro de la clínica derivó en el inicio de las sospechas que ponían a Kimberly Clark como la principal sospechosa.

Las primeras sospechas

Paciente en cama de hospital siendo revisado por doctor
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La sospecha derivada de los casos mortales en el centro de diálisis DaVita Lufkin, aunada al hecho de que Clark había hecho evidente su desagrado por los pacientes, llevó a Amy Clinton, su coordinadora, a investigar los hechos para llegar al fondo de la verdad. Gracias a las investigaciones, se encontró que dos pacientes habían notado cómo Clark Sanez preparaba una solución “sospechosa”.

Antes de que Clinton llegara a la conclusión de que Clark era la responsable de dos muertes, y para no despedirla de manera injustificada, decidió cambiar de puesto a la enfermera para asignarle el rol de técnica en atención al paciente, un hecho que La Enfermera Asesina enfrentó con evidente desagrado.

Inicia la investigación: Kimberly Clark Saenz queda al descubierto

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Con el testimonio de los pacientes, que declararon haber visto cómo Kimberly Clark Saenz preparaba una letal inyección de cloro, se logró evitar que esta continuara aplicando la misma técnica a otros pacientes, aunque para entonces ya había acabado con la vida de cinco personas.

La clínica DaVita se vio en la obligación de suspender operaciones por más de dos meses. En ese tiempo, inició el juicio contra Clark Saenz y los coordinadores de la clínica compartieron un comunicado de prensa en el que dieron a conocer que el peligro había pasado y que el lugar se encontraba seguro de nueva cuenta.

Juicio y Sentencia

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La defensa de Kimberly Clark Saenz alegó que su clienta nunca cometió los delitos que se le imputaban, y que las muertes se debieron a que la enfermera limpió de buena fe los tubos de diálisis con cloro. Sin subir al estrado, Clark aseguró que ella nunca habría sido capaz de inyectar dicha sustancia a sus pacientes.

Sin embargo, la evidencia encontrada en sus equipos de cómputo demostró que la enfermera había realizado búsquedas relacionadas con “envenenamiento con cloro” y para saber si este líquido podía ser detectado en la sangre de los pacientes. Kimberly Clark Saenz fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional el 31 de marzo de 2012.

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