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Gary Ray Bowles, El Asesino de la I-95-Crímenes de Terror

¿Conoces la historia del Asesino de la I-95? Se trata de Gary Ray Bowles, un asesino en serie que aterrorizó a todo Estados Unidos en (...)

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¿Conoces la historia del Asesino de la I-95? Se trata de Gary Ray Bowles, un asesino en serie que aterrorizó a todo Estados Unidos en la década de los 90s, al cometer al menos seis brutales asesinatos, además de delitos como asalto sexual, robo y portación de armas, entre otros.

La historia de Gary Ray Bowles ha quedado grabada para siempre en la historia; sus víctimas, la mayoría de ellas en edad adulta, fueron: John Hardy Roberts, de 59 años; David Alan Jarman, de 39 años; Milton Joseph Bradley, de 72; Alverson Carter Jr., de 47; Albert Morris, de 38, y, finalmente, Walter Hinton, de 47.

¿Quién fue Gary Ray Bowles?

Un criminal en un callejón pisando un charco
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Gary Ray Bowles nació el 25 de enero de 1962 en Clifton Forge, Virginia, Estados Unidos, aunque creció una buena parte de su vida en Rupert, West Virginia. La infancia de Bowles estuvo fuertemente marcada por la muerte de su padre y los consecuentes matrimonios de su madre.

La violencia fue un aspecto que siempre rodeó la existencia de este asesino serial, ya que su segundo padrastro abusó de él en varias ocasiones, además de cometer agresiones en contra de su madre y de su hermano. El abuso terminó cuando pudo defenderse por primera vez, pero esto ocasionó que viviera en la calle por varios años y que se dedicara a los trabajos sexuales con personas de su mismo género.

Los asesinatos cometidos por Gary Ray Bowles

Un cadáver dejado por un criminal
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Los inicios delictivos de Gary Ray Bowles se registraron en 1982, cuando fue arrestado por primera vez, acusado de agredir sexualmente a una de sus novias. Por este delito, recibió una sentencia de seis años en prisión, a los que se añadieron dos más por robo armado durante los días que estuvo en libertad después de haber cumplido con su primera condena.

Entre su primer delito y el primer asesinato oficial del que se tiene conocimiento por parte de Bowles, pasaron 14 años. El 15 de marzo de 1994, Gary Ray Bowles mató a su primera víctima, John Hardy Roberts, un hombre de 54 años, quien le había ofrecido un lugar para vivir. A este crimen se le añadieron cuatro más, que ocurrieron en los estados de Florida, Maryland y Georgia.

Modus Operandi

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El modus operandi de Gary Ray Bowles estuvo estrechamente relacionado con su estilo de vida y el trabajo sexual que ejercía. Todas sus víctimas eran hombres adultos que habían tenido relaciones sexuales con él y que contaban con tarjetas de crédito o dinero en efectivo.

La policía determinó que el modo de proceder de Gary Ray Bowles era tener relaciones sexuales con sus víctimas, para después golpearlas y estrangularlas. Finalmente, daría el último golpe: robar todas sus tarjetas de crédito y dinero para huir del lugar de los hechos.

Arresto 

Esposas para detener a un criminal
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Además de ser uno de los asesinos seriales más temidos de la época, Gary Ray Bowles llegó a formar parte de la lista de los 10 fugitivos más buscados por el FBI en 1994. Cuando la policía lo arrestó el 22 de noviembre de 1994, Bowles confesó ser el responsable de seis asesinatos.

Además, aseguró que el motivo por el que mataba a sus clientes era porque, en 1991, su novia sufrió de un aborto espontáneo al enterarse de que se dedicaba al trabajo sexual con hombres. Por este motivo, Bowles siempre guardó un resentimiento hacia sus clientes, lo que fue considerado como un motivo para cometer sus asesinatos.

Juicio

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Durante el juicio, Gary Ray Bowles dio más detalles acerca de la manera en la que mataba a los hombres; a uno de ellos, le arrojó una piedra de aproximadamente 40 libras, para después asfixiarlo con una toalla. A otra de sus víctimas, la mató por la vía del estrangulamiento.

En 1999, el jurado reafirmó su sentencia, y lo condenó a la pena de muerte por inyección letal, que se concretó el 22 de agosto de 2019 en la Prisión Estatal de Florida. De acuerdo con los testimonios, los últimos alimentos del homicida fueron hamburguesas, papas fritas y tocino.

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