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Dorothea Helen Gray, La Abuela de la Muerte-Crímenes de terror

Dorothea Helen Puente (Gray) fue una asesina en serie originaria de Redlands, California, Estados Unidos. Es conocida también con uno (...)

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Dorothea Helen Puente (Gray) fue una asesina en serie originaria de Redlands, California, Estados Unidos. Es conocida también como La Abuela de la Muerte y “Death House Landlady”; además, en vida, utilizó otras identidades, utilizando los nombres Teya Singoalla Neyaarda y Sharon Johansson.

La cifra estimada de los asesinatos cometidos por Dorothea, se cree, es de 9 personas; sin embargo, los detectives asignados al caso únicamente pudieron encontrar evidencia para acusarla de tres asesinatos en primer grado, por los que recibió una sentencia de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Dorothea Helen Gray: los primeros años de vida

La silueta de una mujer
Shutterstock

Dorothea Puente, cuyo nombre de nacimiento es Dorothea Helen Gray, nació el 9 de enero de 1929 en Redlands, California; hija de dos padres alcohólicos, su infancia estuvo marcada por el abuso y la manipulación verbal de su padre. Ante la muerte de su madre, Dorothea y sus hermanos fueron enviados a un orfanato, donde esta sufrió de abuso sexual.

En 1945, contrajo matrimonio con Fred McFaul, quien la abandonó tres años más tarde. Bajo una nueva identidad, se casó nuevamente; esta vez, con Axel Bren Johansson. En ese tiempo, Gray comenzó a operar un burdel y fue diagnosticada como mitómana. 13 años después de su primer matrimonio, Gray conoció a Roberto José Puente, con quien estuvo casada durante 16 meses.

Los asesinatos cometidos por Dorothea Helen Gray

La silueta de la cabeza de una mujer joven
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Todos los matrimonios de Dorothea Gray terminaron en divorcio, pero ésta aprovechó su facilidad para decir mentiras y posicionarse como una dama respetable de la comunidad hispana. El primer asesinato de Dorothea ocurrió en abril de 1982, cuando una de sus inquilinas fue encontrada muerta por una supuesta sobredosis; ante los testimonios de Gray, la policía determinó que se había tratado de un suicidio.

Después de pasar unos años en la cárcel, acusada de robo contra uno de sus inquilinos, la mujer se casó con Everson Gillmouth, un hombre de 77 años a quien sus familiares nunca volvieron a ver con vida; ante la insistencia de éstos, Gray aseguró que el motivo por el que no podían verlo era porque estaba enfermo. Sin embargo, la policía encontró un contenedor con el cuerpo de un adulto mayor en un río; este hecho, y la muerte de uno de sus inquilinos, derivó en una orden de cateo, gracias a la cual la policía pudo encontrar los cuerpos de siete personas.

Arresto 

Una mujer sosteniendo un par de barrotes de una celda
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Dorothea Helen Puente, La Abuela de la Muerte, se encontraba ya en la mira de las autoridades por la desaparición de su último esposo y de un hombre al que había contratado para realizar unas reparaciones en su hogar; los testigos alertaron a la policía de que un vagabundo había sido “adoptado” por Dorothea y que este se encontraba desaparecido.

Para este entonces, Puente había cumplido previamente una sentencia de cinco años por robo y estafa, y aunque en un inicio las autoridades no la consideraron sospechosa; esto hizo que la mujer se mudara a Los Ángeles para iniciar una nueva vida, sin contar con que un hombre la reconocería y daría aviso para su arresto.

Modus Operandi

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Los investigadores a cargo del caso tenían conocimiento de las mentiras patológicas de Puente, así como de la extraña desaparición de su quinta pareja, pero esto no era suficiente para determinar que había sido ella la culpable de las misteriosas muertes ocurridas en su hogar.

Según las investigaciones de los detectives asignados al caso, la mayoría de las víctimas de Dorothea Helen Puente, La Abuela de la Muerte, murieron a causa de una sobredosis. Para deshacerse de los cuerpos, la mujer los envolvía en una sábana y los enterraba en su patio.

Sentencia

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El juicio de Dorothea Helen Puente duró tres meses. En ese tiempo, el jurado analizó las pruebas presentadas por su defensa y los testimonios de más de 130 testigos, llegando a la conclusión de que Puente utilizaba somníferos para dormir a sus inquilinos, sofocarlos y enterrarlos en su propia casa.

La evidencia únicamente pudo relacionar a Dorothea con tres de las muertes, pero eso bastó para que la mujer recibiera una sentencia de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, que cumplió en el Central California Women’s Facility hasta el día de su muerte, el 27 de marzo de 2011. 

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