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Mitos y leyendas: una leyenda lakota

Te compartimos una leyenda lakota para recordar que cuando llegamos a este mundo no lo hacemos con todo lo que sabemos hasta ahora.
2024-04-16T16:48:03+00:00
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Leyenda lakota, Shutterstock
  • Mitos y leyendas te comparte una breve leyenda lakota.
  • Un cazador experto recuerda momentos mágicos de cuenta era pequeño.
  • Un mensaje de que es importante tener presente que no siempre supimos lo que ahora no ignoramos.

Mathó, un osito diminuto, vino al mundo en una caverna profunda, un lugar donde la luz apenas se filtraba. Su madre lo llamó Mathochikala, en el lenguaje de los lakotas.

Cuando despertó de su largo sueño invernal, su madre lo llevó al exterior, bajo el cálido sol de la primavera.

“¿Quién es esa criatura que vuela tan alto sobre nosotros?”, preguntó Mathó.

“Es Wanblí, el águila”, respondió su madre con su voz ronca. “De ella aprendemos la dignidad en nuestra vida. Sus ojos ven más lejos que los nuestros, y siempre atendemos las señales que nos envía desde lo alto.”

Recuerdos de su infancia

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Juntos, madre e hijo exploraron la pradera perfumada hasta llegar a la orilla de un río, donde ella le enseñaría a beber. Mathó probó el agua clara, y su frescura lo llenó de alerta y atención.

Años después, cuando creció y se convirtió en un guerrero respetado, recordaría aquel momento.

Sumergirse en el río siempre lo preparaba para la caza o para aclarar sus pensamientos.

Mathó recordaba con cariño esos primeros días. Su madre había sido una sabia guía, protegiéndolo de los peligros y enseñándole los secretos de la vida salvaje.

Leyenda lakota

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Aprendió a buscar larvas en los troncos de abeto podridos, a distinguir las flores más dulces y las frutas más sabrosas, así como las raíces que lo harían fuerte y las bayas que lo ayudarían a pasar el invierno.

Ella le enseñó a pescar salmones rojos, a esperar pacientemente entre las piedras resbaladizas mientras los peces saltaban contra la corriente.

En un lugar especial entre dos rocas, rodeado de espuma, ella le dijo: “Mantén la calma y la paciencia. Aquí, los grandes salmones rojos saltarán directo a tu boca”.

Mitos y leyendas se despide de ti por el momento y espera que esta leyenda lakota haya sido de tu agrado. ¡Hasta la próxima!

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