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Relaciones fraternales: Cómo fortalecer el lazo con tu hermano o hermana

Los hermanos y hermanas son demasiado particulares en el mundo, pues te aman sin importar qué y también te apoyan, pero para mejorar (...)

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Los amigos vienen y van, pero la familia es para siempre— especialmente las relaciones fraternales. Aunque quizá ames a tus padres y a tu inmensa familia, nada se compara con las relaciones que tienes con tus hermanos. Seguro, quizá te pelees con tus hermanos y probablemente discutas con tus hermanas de vez en cuando, pero al final del día, el amor y el apoyo que obtienes de tus hermanos es incomparable con cualquier amistad.

Ha habido mucha investigación que apoya el valor de una relación sana de hermanos en la vida de un niño. Como Psych Central informa, Laurie Kramer, Ph,D.,investigadora, decana adjunta de programas académicos y profesora de estudios aplicados a la familia en la Universidad de Illinois, explica: “Los hermanos están más cerca de los ambientes sociales en los que los niños se ven inmersos durante la mayor parte de su día, razón por la cual es importante no pasar por alto las contribuciones que ellos hacen en quienes terminamos siendo”.

Los hermanos influyen en tu felicidad

Hermanos corriendo en la casa
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Aunque tus padres quizá te enseñaron lecciones de vida importantes que apoyan al desarrollo de un niño, una relación de hermanos positiva puede llevar a habilidades sociales positivas en niños, lo que lleva a beneficios cuando esos niños se convierten en adolescentes y luego en adultos.  Claramente, una relación de hermanos positiva, amorosa y de apoyo es un aspecto crucial en el desarrollo saludable y una vida feliz,  pero no siempre es fácil mantener un lazo fuerte de hermanos, especialmente conforme crecen y la vida se torna complicada.  Eso no significa que no puede hacerse, solo que quizá requiera algo de esfuerzo.

Para empezar, todos necesitan estar de acuerdo que lo que pasó en el pasado, se queda en el pasado. Los niños pelean, se hacen bullying el uno al otro y comenten errores. No dejes que esas épocas donde tu hermano te empujó a una pila de lodo, o esa vez que tu hermana te avergonzó en una fiesta de cumpleaños, arruine la relación que podrías tener ahora. Sí, tuvieron sus conflictos cuando eran niños, pero ahora son adultos, necesitan ser capaces de perdonar esas confrontaciones y emociones del pasado para que puedan seguir adelante y así tener una relación amorosa y respetuosa mutua.

Pleitos entre hermanos

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Como Jeff Kluger, autor de The Sibling Effect: What the Bonds Among Brothers and Sisters Reveal About Us, argumenta: “Los hermanos que pelearon mucho de niños quizá se vuelvan más unidos de adultos—y también mucho más hábiles emocionalmente; a menudo recordando claramente de qué se trataban sus peleas y las lecciones que aprendieron de ellas”.

Hablando de respeto, sin él, nunca podrán conectarse por completo como hermanos. Cuando son niños se les enseña a respetar el espacio de cada uno, intereses, sentimientos y prioridades, y las mismas reglas aplican para las relaciones fraternales cuando son adultos. No necesitas estar de acuerdo en todo, y las probabilidades son que no lo hagas, especialmente si estás forzada a enfrentar algunas situaciones difíciles como un familiar enfermo o el futuro financiero de tu familia, pero definitivamente necesitas respetar las opiniones de todos.

Todos son parte de una unión

Hermanos cocinando
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Acepten sus características únicas y celebren lo que los hace únicos. Solo porque tú y tus hermanos crecieron juntos no significa que son iguales. No son partes intercambiables en su unidad familiar; al contrario, cada uno ofrece sus propias fuerzas y debilidades, y no solamente necesitan estar al tanto de sus diferencias, sino también aceptar esas características y saber cómo complementar cada una en su relación.

A menudo la rivalidad fraternal se desarrolla cuando los padres tratan de comparar a sus hijos, forzando así la competencia entre éstos. En vez de ver cómo tú y tus hermanos  compiten el uno con el otro, concéntrate en cómo todos son diferentes y sobresalen en diferentes aspectos de sus vidas o carreras. Elogia a tus hermanos por lo que han logrado, y no te enfoques en compararlos con tus logros.

Tiempo para la familia

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Crea tiempo familiar de manera regular. Esto puede ser difícil conforme crecen y tiene familias propias, pero sin importar qué tan difícil pueda ser el programar algún tiempo para verse, es una parte importante de mantener ese lazo fraternal y transmitirles esas prioridades a tus propios hijos. Ya sea que te comprometas a días festivos regulares como familia, o planees unas vacaciones juntos, o disfruten cenas familiares semanales, juntarse para revivir recuerdos del pasado y crear nuevos los ayudará a fortalecer ese lazo fraternal a cualquier edad.

Por encima de todo, nunca olvides que tus relaciones fraternales son por mucho la relación más duradera y posiblemente la más importante de tu vida. Como Huff Post informa, los autores Stephen Bank y Michale Kahn escriben en su libro, The Sibling Bond, que una relación fraternal: “Dura más que nuestra relación con nuestros hijos, y ciertamente más que la relación con nuestro esposo, y con la excepción de unos cuantos hombres y mujeres afortunados, dura más que la de un mejor amigo”. Quizá pierdas contactos con tus amigos con el paso del tiempo, pero tus hermanos estarán contigo por un largo tiempo. Cuando la vida te tire curvas, querrás que tus hermanos y hermanas estén a tu lado, y ellos te necesitarán también. Dedica algo de esfuerzo a alimentar esas relaciones y aprecia el sistema de apoyo y amor fraternal.

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