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Mitos y leyendas: El Yincihaua

El Yincihaua es una fiesta en la cual las mujeres utilizan pintura para plasmar ciertas formas en su cuerpo, pero algo terrible pasa.
2024-04-16T16:45:01+00:00
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El Yincihaua, Shutterstock
  • Mitos y leyendas te comparte la leyenda del Yincihaua.
  • Una gran fiesta se lleva a cabo llena de magia.
  • Una tragedia causa la muerte de unas mujeres.

Cada primavera, las jóvenes mujeres onas se reunían en una choza especial para celebrar el Yincihaua, una festividad de gran importancia.

Llegaban al lugar desnudas, con sus cuerpos adornados por pinturas, y cubrían sus rostros con máscaras de diversos colores.

Su creatividad fluía al dibujar complejas figuras geométricas que representaban los espíritus de la naturaleza, dotándolas así de poder sobre los hombres.

Una de las jóvenes tomó con delicadeza un poco de Tierra Blanca y comenzó a trazar cuidadosamente líneas en su rostro, seguida por las demás que reconocían la importancia de las marcas faciales en la ceremonia.

La fiesta del Yincihaua

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Con entusiasmo, cada una dejó volar su imaginación, cubriendo sus cuerpos con armoniosos diseños. Se ayudaban mutuamente, ocultando sus identidades tras máscaras esculpidas en blanco, negro y rojo.

Al salir de la choza con alboroto y chillidos, buscaban asustar a los hombres que las aguardaban afuera.

En medio de la bulliciosa ceremonia, una acalorada discusión interrumpió el ruido: el Sol y la Luna, hermanos, debatían con soberbia.

«Ya no te necesito», afirmaba altivo el Sol. «Sin mí, seguirías viviendo», replicaba sarcásticamente la Luna.

El sol y la luna

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«Sin mi brillo, carecerías de valor», insistía el Sol. «No seas tan presumido», le reprendía la Luna. «Deberías ser más humilde», respondía el Sol.

La disputa crecía como la de dos niños. Los hombres se unieron al Sol, mientras que las mujeres apoyaban a la Luna. Ni siquiera el esposo de la Luna, el arcoíris o Akaynic, pudo restablecer la armonía.

Repentinamente, un incendio estalló en la choza del Yincihaua, donde las mujeres se habían refugiado durante la disputa.

Atrapadas por las llamas, ninguna logró sobrevivir. Sin embargo, se transformaron en animales de hermoso aspecto, reflejando los diseños de sus pinturas faciales.

En el cielo

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Hasta el día de hoy, es posible ver esas características en criaturas como el cisne de cuello negro, el cóndor o el ñandú.

Ignorantes de su destino, las mujeres nunca supieron que fueron los hombres quienes provocaron el incendio, envidiando el poder que alguna vez ostentaron las mujeres y buscando arrebatárselo.

Tras este trágico episodio, la Luna partió con su esposo Akaynic hacia el firmamento. El Sol, intentando alcanzarlos, corrió tras ellos en vano. Aunque todos permanecieron en la bóveda celestial, nunca más regresaron a las fiestas de los hombres.

Mitos y leyendas se despide de ti por el momento y espera que la leyenda del Yincihaua haya sido de tu agrado. ¡Hasta la próxima!

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