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¿Cómo checar tus pechos para saber si tienes cáncer de seno?

Si no sabes cómo checarte para el cáncer de seno, te compartimos un par de pasos que te ayudarán con este proceso que nunca está (...)

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  • El cáncer de seno es el tipo de cáncer más común entre las mujeres de Estados Unidos
  • Este afecta a una de cada tres mujeres y puede ser curable si se detecta de manera oportuna
  • Conoce cuáles son las señales que te podrían indicar la presencia de cáncer de seno

De acuerdo con el portal cancer.org, el cáncer de seno es el más común entre las mujeres de Estados Unidos, afectando a casi el 30% de la población femenina; sin embargo, la buena noticia es que, de ser detectado a tiempo, puede ser erradicado.

A continuación, te presentamos las principales señales de alerta que podrían indicar la presencia de cáncer de seno en tu organismo; toma nota y recuerda consultar a tu médico de cabecer ante cualquier duda que tengas con respecto a tus síntomas:

4. Frente al espejo, detecta inflamación de los senos

Mujer revisando sus senos en espejo
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Si de la noche a la mañana, o con el paso de las semanas, notas un cambio radical en el tamaño de tus senos, además de una sensación de calor, picazón o rigidez, podrías estar experimentando los primeros síntomas de cáncer de seno; ante esto, lo ideal es consultar de inmediato con un especialista en el tema. Para detectar esto, párate frente al espejo y observa cualquier cambio en la forma del seno, del pezón o enrojecimiento de la piel.

Por sí solos, la inflamación, la rigidez o la picazón podrían tener su causa en otro tipo de situaciones, pero si se presentan juntos, se considera como una señal de alerta que debe ser atendida para descartar o confirmar la presencia de cáncer de seno e iniciar el tratamiento adecuado para cada paciente.

3. Cambios en la textura de la piel

Una señora revisando con manos sus senos
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El seno y el pezón podrían experimentar cambios en su textura y color; por ejemplo, la piel alrededor de los senos, cuando hay presencia de cáncer de mama, suele presentar grietas, resequedad, enrojecimiento o desprendimiento leve o moderado. En este paso, levanta los senos con tus manos en busca de cualquier cambio en la textura de la piel, por arriba y por debajo de los senos, ya que esta es una forma de explorar con más detalle y aumentar la posibilidad de detectar variaciones en color, textura y sensibilidad en los senos.

Algunos expertos comparan a la piel de una persona con cáncer de seno con la cáscara de una naranja, debido a la textura rígida y porosa que suele originarse en los senos y los pezones, aún cuando no exista inflamación de ganglios o molestias asociadas.

2. Flujo en los pezones

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El flujo en los pezones se da, principalmente, cuando se trata de un carcinoma ductal in situ, DCIS (una forma temprana de cáncer de seno que inicia en los conductos mamarios), o de la enfermedad de Paget, un tipo de cáncer de seno poco frecuente que afecta al pezón. En este paso, se recomienda alzar los brazos hasta que estos queden por encima de la cabeza, para detectar la presencia de fluido en los pezones (que suele ser amarillo, transparente o similar a la leche materna).

No todo el flujo que provenga de los pezones es provocado por la presencia de cáncer de seno, pero sí es un síntoma que amerita una consulta médica, aunque no exista la presencia de otras señales de alerta. ¡Recuerda que siempre es mejor prevenir!

1. Inflamación de ganglios en la zona de los senos

Médico con listón de cáncer de senos junto con paciente
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La inflamación de los ganglios en la zona de los senos es un síntoma común de la presencia de cáncer de mama y podría significar que la enfermedad se ha expandido hacia los ganglios. Para realizar la exploración de ganglios inflamados, se recomienda acostarse en posición horizontal y levantar un brazo para tocar el área de las axilas, pues es ahí donde podría haber presencia de la enfermedad.

Es importante realizar la autoexploración de manera regular, además de acudir con el médico, pues así será más sencillo detectar la inflamación de ganglios en los senos y en zonas aledañas como la clavícula, el cuello o en el centro del pecho.

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